jueves, 28 de agosto de 2014

"NECESIDADES DE LOS CUIDADORES DEL PACIENTE CRÓNICO" (Wilson Astudillo A. y Carmen Mendinueta A; 1992)


NECESIDADES DE LOS CUIDADORES DEL PACIENTE CRÓNICO
Wilson Astudillo A. y Carmen Mendinueta A.
Guía de recursos sanitarios y sociales en la fase final de la vida en Gipuzkoa
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ÍNDICE DE MATERIAS:

NECESIDADES DE LOS CUIDADORES DEL PACIENTE CRÓNICO
A. NECESIDADES DE LOS CUIDADORES
B. ¿QUÉ ES UN CUIDADOR?
C. ORGANIZACIÓN DEL CUIDADO
D. PROBLEMAS QUE PRODUCE EL CUIDADO CRÓNICO
E. MEDIDAS PARA PREVENIR EL QUEMAMIENTO DEL CUIDADOR

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A. NECESIDADES DE LOS CUIDADORES DEL PACIENTE CRÓNICO
La presencia de un enfermo crónico en el hogar provoca en la familia una reasignación de roles y tareas entre sus diversos miembros para tratar de cubrir o compensar sus funciones, en especial si el paciente es uno de los cónyuges. Muy pronto se hace necesaria la figura del cuidador y la familia o allegados deberán reunirse para decidir si se le va a poder atender en casa y la asistencia que va a precisar. Es así importante reconocer las necesidades del enfermo, la disponibilidad de tiempo de los diferentes miembros, su experiencia en el cuidado, su voluntad de participar y de aprender a hacerlo y la situación económica de la familia para valorar si va a ser posible contratar ayuda externa o no, etc,. De esta reunión deberán salir las ideas generales de actuación para que la familia siga funcionando unida ante estas nuevas circunstancias y el posible cuidador principal- esto es, el coordinador de la asistencia y relación con el equipo sanitario. 


• Información adecuada sobre el proceso que afecta al enfermo y su posible evolución
• Orientación sobre cómo hacer frente a las carencias progresivas y a las crisis que puede tener la enfermedad
• Saber organizarse 
• Valorar los recursos de los que dispone: los apoyos físicos de otras personas, la disponibilidad de tiempo y los deseos de compartir su cuidado que tienen otros miembros de la familia
• Conocer cómo obtener ayuda (amigos, asociaciones de voluntariado, servicios de bienestar social: ingresos de respiro, ayudas institucionales de cuidadores por horas) 
• Mantener, si es posible, sus actividades habituales
• Cuidarse
• Planificar el futuro y prepararse para recuperar la normalidad tras el fallecimiento de su ser querido 

C. LA ORGANIZACIÓN DEL CUIDADO
 Un cuidador, para ser eficiente en la atención del enfermo, debe saber organizarse y conservar bien la información relevante sobre todos los asuntos que afectan al paciente, siendo recomendable disponer para esa finalidad de una carpeta con separadores o un archivador y notas adhesivas. Esta llevará su nombre y procurará contener los siguientes compartimentos:
 1. Información personal 
2. Familia y amigos 
3. Seguridad social y otros seguros 
4. Información de salud/ profesionales sanitarios 
5. Listado de necesidades 
6. Valoración de accesibilidad y riesgos de la casa 
7. Fuentes de ayudas locales 
8. Ayudas para la orientación de la realidad 
9. Asuntos legales 
10.Arreglos finales 

1. Identificación personal: nombre, dirección, teléfonos, fecha de nacimiento, etc; documento nacional de identidad. 
2. Familia y amigos: nombres, direcciones, números del teléfono del trabajo y de casa de los principales familiares o amigos.
 3. Números de la Seguridad Social y otros seguros.

 4. Información sanitaria/profesionales médicos: a. Informes de anteriores ingresos, analíticas, hojas de interconsultas, alergias, intolerancias medicamentosas b. Medicamentos, esquema de las tomas, formas de administración c. Nombre, dirección, teléfono del médico, centro de salud, emergencias y farmacéutico y d. Números de otros especialistas y nombres de medicamentos que ellos hayan prescrito. e. Nombre de los enfermeros que atienden al paciente. f. Hojas para que los médicos y enfermeros escriban la evolución o cambios que se hacen en la medicación.
5. Listado de necesidades. Es esencial disponer de una lista de las cosas o actividades que se pueden necesitar realizar tanto en relación con el enfermo como para facilitar el acompañamiento de la familia al ser querido, porque muy a menudo los familiares o amigos preguntan cómo pueden ayudar. Disponer de la lista de las posibles necesidades que hay que cubrir, sirve de orientación para canalizar la buena voluntad de estas personas. Es también de interés conocer datos sobre agencias de cuidado domiciliario. 
6. Valorar la accesibilidad y reducción de riesgos en el domicilio. Es importante evaluar los cambios que requiere la casa, en particular la necesidad de una taza del water más elevada, una cama hospitalaria con protectores laterales, grúa, silla con brazos, barras para la sujeción en la ducha o pasillos, rampas para facilitar la entrada en silla de ruedas al baño, sala y cocina para evitar el aislamiento del enfermo. Se reducirán los sitios de riesgo en escaleras, con retirada de alfombras y de los objetos que estorben al paso, en especial si son de bordes puntiagudos y se colocaran más puntos de luz, etc. 

7. Registro de fuentes de ayuda locales: direcciones y teléfonos de asociaciones relacionadas con la enfermedad, servicios de voluntariado, Cruz Roja, bienestar social y otras instituciones públicas. Existen teléfonos como el Teléfono Paliativo, Hilo Dorado, Hilo de Plata, Teléfono de la Esperanza que pueden prestar diversos apoyos.
 8. Ayudas para la orientación. Se colocarán calendarios y relojes cercanos para que el paciente se mantenga orientado así como otros objetos- fotografías, mascotas, etc, que le sean queridos. 
9. Asuntos legales: ¿Existe un Testamento vital, Delegación de derechos o Directrices previas, para orientar lo que se debe hacer en caso de que el enfermo pierda su conciencia?. 
10.Arreglos finales: Seguros que cubran el funeral, publicación de esquelas, etc. Es importante subrayar que durante la fase final de la vida, lo que más necesita el moribundo, una vez que se encuentren controlados sus síntomas (dolor, malestar) es la compañía de sus seres queridos, por lo que no es conveniente dejarse atrapar por aquellas obligaciones cotidianas que otros pueden hacer en su lugar, y emplear ese tiempo valioso con el enfermo para hacerle sentirse querido y acompañado.

D. PROBLEMAS QUE PRODUCE EL CUIDADO CRÓNICO 
Los cuidadores domiciliarios precisan de mucho apoyo, porque atender a un enfermo en casa representa un cambio muy sustancial en sus vidas para el que están muy poco preparados. Necesitan comprensión de sus problemas y dificultades en el trabajo, cuidados de salud (se automedican demasiado por no tener tiempo para visitar a su médico), educación sobre cómo atender a los enfermos, consejos sobre cómo acceder a las instituciones que prestan asistencia y diversas formas de ayuda laboral, que incluyan bajas para cuidar de un ser querido o subsidios si las actividades de cuidado resienten la economía doméstica. Las necesidades psicosociales en la enfermedad aumentan según su duración hasta constituir un 70 % de todos los requerimientos del paciente. La labor de proporcionar cuidados constantes al enfermo por un tiempo prolongado, produce con frecuencia en el responsable de la asistencia cansancio, irritabilidad, pérdida de autoestima, desgaste emocional severo y otros trastornos que se conocen como el síndrome del quemado- burn out. que puede llegar a incapacitarle seriamente para continuar en esta tarea. 

SIGNOS DEL QUEMAMIENTO O BURN OUT
  • Irritabilidad
  • Falta de organización 
  • Pobre concentración y rendimiento 
  • Astenia, fatiga Sensación de fracaso 
  • Deshumanización de la asistencia 
  • Insomnio
  •  Síntomas somáticos 
  • Pérdida del sentido de la prioridad 
  • Estado depresivo 
  • Aislamiento social 
  • Mayor auto-medicación
El agotamiento en la relación de ayuda se puede originar en un desequilibrio entre la persona que apoya, la que recibe esa asistencia y el ambiente donde ésta se efectúa.

 El quemamiento se produce básicamente por:
 a) la transferencia afectiva de los problemas del enfermo hacia quienes le atienden
 b) la repetición de las situaciones conflictivas
 c) la imposibilidad de dar de sí mismo de forma continuada. 

E. MEDIDAS PARA PREVENIR EL QUEMAMIENTO DEL CUIDADOR

El cuidador debe recordar que la primera obligación que tiene después de atender al enfermo es cuidar de sí mismo y saber cómo se previene el desgaste físico y emocional que produce el trabajo continuado con un enfermo. Por esta razón es importante que se esfuerce por conocer técnicas sencillas para atender mejor al enfermo, para movilizarle, alimentarle y administrarle la medicación, etc. No le vendrá mal saber algo más sobre la enfermedad, las posibles complicaciones y que hacer ante atragantamientos, crisis comiciales, etc; Debe disponer de un fácil acceso a los servicios sanitarios domiciliarios. El cuidador principal se dejará ayudar y procurará distribuir el trabajo de forma más equitativa y aceptar relevos para su descanso. Sabrá pedir a los familiares, amigos o vecinos que le hayan manifestado alguna vez su deseo de apoyarle, que le sustituyan para poder descansar o cambiar de actividad y sacar tiempo para sí mismo, a fin de evitar el agotamiento emocional. Dar un paseo, distraerse, leer un libro, ir a comer con un amigo, conducir, hacerse un regalo, comprarle flores, etc; son formas muy eficaces para combatir el estrés del cuidador. Tiene sobretodo que procurar seguir haciendo su vida normal. Es saludable que mantenga su círculo de amigos y que pueda contar con una persona de confianza para hablar abiertamente sobre sus sentimientos y encontrar una salida a sus preocupaciones. Su red de apoyo social, sus entretenimientos y ocupaciones, sirven para que siga en contacto con la corriente de la vida y le facilitarán rehacer su existencia más fácilmente después de la muerte de su ser querido. Nadie puede dar lo que no tiene por lo que para el cuidador, la prevención significa también tener que adquirir nuevas destrezas específicas de auto-control que requieren mucha práctica y no siempre son técnicas simples. Su esfuerzo por adquirir ciertas habilidades de adaptación y afrontamiento de los problemas hará posible convertir esta época en una etapa que se recuerde mejor y que le con- fiera mayor madurez y fortaleza espiritual. No siempre se puede cambiar la dirección del viento, pero sí lo es orientar mejor las velas. Diversos autores consideran importantes los siguientes aspectos para tratar de llevar una vida menos tensa y más adaptada.


1. Procurar encontrar las propias metas y las motivaciones profundas que llevan a hacer este trabajo. 
2. Practicar “un egoísmo altruista” y cuidar de sí mismo (y también por los demás) y hacer acopio de la buena voluntad, la estima y el apoyo social en las relaciones que le puedan ser positivas para salir adelante. 
3. Mantener la vida privada y diferenciar lo que es trabajo y hogar, con ocupaciones que hagan olvidar el primero cuando no se esté en él. Establecer un horario para trabajar de forma eficaz. 
4. Desarrollar una capacidad de escucha más efectiva. Algunas personas no escuchan porque se sienten amenazadas, por lo que si se ayuda a reducir su ansiedad, se facilita la comunicación. 
5. Saber aceptarse a uno mismo tal como es, evitando echar la culpa a los demás de las cosas que van mal o del modo como éstas resultan. 
6. No permitir que circunstancias básicamente neutras e inocuas se vuelvan causas de estrés y organizar la propia vida lo suficientemente bien para dejar de lado cualquier causa que no merezca la pena hacerle frente. El estrés provocado por el trabajo excesivo puede requerir que se aprenda a decir “no” y que se explique el porqué. 
7. Procurar conservar el optimismo: “Seamos optimistas –dice Charles Chapplin– dejemos el pesimismo para tiempos mejores”.
 8. Cultivar el buen humor, que también puede desarrollarse por aprendizaje e intuición. Muchos autores ven el humor como un medio para escapar de las dificultades y las desgracias de la vida porque ayuda a relajar las tensiones, crea una auténtica comunicación y actúa como un lubricante que mejora las relaciones humanas.
9. Buscar más tiempo para meditar o relajarse y descansar de las exigencias de la vida a través de hacer pausas y cambiar la rutina de las actividades. Intentar hacer el trabajo bien, pero de distinta forma, fomenta la sensación de autonomía, libertad y auto-confianza. 

10.Establecer una clara diferencia entre el estrés que se da por sobrepasarse de los límites de la capacidad de adaptación propia y el estrés por defecto, que se deriva de una estimulación demasiado escasa, puesto que ambos deben tratarse de forma diferente. 
11.Cultivar la espiritualidad y una filosofía de la enfermedad, la muerte y el papel que uno tiene en la vida, que serán compartidos por el paciente sólo si éste lo desea. Preguntarse si el trabajo ha enriquecido su vida, si se siente satisfecho o, si por el contrario, ha drenado toda su energía. 
12.Aceptar el hecho de que la vida se estructura y se mantiene por procesos, tareas y sucesos incompletos y procurar dejar de preocuparse sin necesidad por cosas que no se pueden cambiar. 
13.Tratar de considerar las situaciones como oportunidades y retos y no como experiencias negativas o catástrofes. 

 COROLARIO
El cuidador de un enfermo terminal merece ser atendido y comprendido con el mayor esmero posible porque es el eslabón final de una cadena de solidaridad. No debe dejársele solo, sino más bien ofrecerle un apoyo especial porque sólo los cuidadores que están auxiliados por sus familiares, algún tipo de servicios sociales o de voluntariado pueden mantener el afecto y el calor por largo tiempo. Hay que trabajar con ellos de manera que una de sus manos esté con el paciente y la otra conectada como un puente a un grupo social que le sirva de soporte, permitiendo que llegue al enfermo la ayuda que necesita en esas circunstancias. No debemos dejar que este puente se derrumbe. Con su reforzamiento, ganamos todos.

 BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

 • Astudillo W., Mendinueta C. El síndrome del agotamiento en los Cuida- dos Paliativos. En: Cuidados del enfermo en fase terminal y atención a su familia. W. Astudillo, C. Mendinueta y E. Astudillo. EUNSA, Barañain, 4 Ed, 2002, 514-525 • Scherma G.A. How to get Organized as a Caregiver. Loss, grief & Care. 2000, Vol 8, Nº3-4, 127-134 • Astudillo W., Mendinueta C. ¿Cómo ayudar a un enfermo en fase termi- nal?. Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos. San Sebastián, Cuarta Ed. 2003. • Arrieta C. Necesidades físicas y organizativas de la familia. En: La fami- lia en la terminalidad. Editado por W. Astudillo, C. Arrieta, C. Mendi- nueta A e I. Vega de Seoane. Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos, San Sebastián, 1999, 59-74. • Shaffer, M Life after stress. Plenun. New York, 1982 • Glaus A., Senn H.J. Who cares for the care-givers. Support Care Cancer 1996, 4: 399-400


jueves, 17 de julio de 2014

Cuidados paliativos y Enfermeria

La enfermería y los cuidados paliativos

Dado el enorme progreso de la medicina, las enfermedades infecciosas han sido eliminadas fundamentalmente en países desarrollados, no así en muchos países de América latina, África y en otros pertenecientes al llamado tercer mundo.
Otro elemento a tener presente es lo relacionado con el envejecimiento poblacional, lo que significa que el hombre vive más tiempo por lo tanto estará más expuesto a desarrollar otro tipo de enfermedad que están más relacionadas con la edad y este es el caso específico de las enfermedades crónicas degenerativas, donde el cáncer ocupa un lugar importante.
Los cuidados paliativos tienen como objetivo fundamental proporcionar el mayor grado de bienestar, entendiendo como bienestar la sensación global de satisfacción o alivio de la necesidad física, psicológica, social y espiritual que pueden experimentar el enfermo de forma intermitente, continúa o esporádica, a lo largo de la última etapa de su existencia.
El bienestar es subjetivo (cada individuo lo vive de forma personal y diferente), es variable y abarca diferentes dimensiones (somáticas, psicológicas, sociales y espirituales) que son dinámicas y que tiene  diferentes prioridades según cada momento, por ejemplo, lo que es importante en un momento dado puede pasar a un segundo plano en otro momento.
A los pacientes de fase terminal cuando ya no pueden recibir un tratamiento curativo les queda la posibilidad de recibir cuidados hasta el momento de su muerte, controlando todos los problemas y necesidades que se vayan planeando para seguir su máximo bienestar subjetivo, evitar su sufrimiento y lograr finalmente que tenga una muerte tranquila, todo ello desde la óptica de un equipo multidisciplinario.

Actualmente la Enfermería está encaminada a lograr la mayor autonomía posible y a conservar su dignidad hasta el último momento; en Cuidados Paliativos se deben tomar todas estas medidas para este último fin. Es bien importante que todos los miembros del equipo cambien  sus objetivos de curación hacia una actitud paliativa, siendo bien cauto en la valoración de la relación daño/ beneficio ejerzan nuestros cuidados, y que siempre prime el bienestar subjetivo del enfermo. Por todo es básico contar con la opinión del enfermo e integrarlo junto con su familia en la planificación y en la toma de decisiones respecto a los cuidados a seguir.



lunes, 14 de julio de 2014

Enfermedad y Dolor en el anciano

Enfermedad y dolor en el anciano

La percepción del dolor en estos casos esta modulada por la respuesta neurofisiológica del S.N.C, así como por el equilibrio socioeconómico, es decir, la circunstancia social, religiosa, económica y cultural que vive la persona. De manera tal, que aun cuando la nocicepción esta disminuida, como lo refieren  los autores que califican está limitada capacidad como presbialgesia, las vivencias emocionales en tales pacientes modifican cada caso; en tanto en algunos se modulan y disminuyen las sensaciones, en otros casos esas experiencias incrementan el sufrimiento.



Aparentemente, la experiencia dolorosa, influenciada por factores emocionales como miedo, ansiedad, frustración y depresión es mayor en paciente de más de 60 años.
Otra situación que ha de tomarse en cuanta en los ancianos es su dificultad para la expresión del dolor, la incomunicación que propicia la hipoacusia es solo una de las limitaciones, otras más se deben a las siguientes razones:
·         Evitar dar molestias a la familia o a su médico.
·         Incapacidad para expresarse por limitaciones auditivas, de lenguaje o cognoscitivas.
·         Miedo al dolor, al diagnóstico de la enfermedad y a la muerte.
·         Rechazo a tomar medicamentos, especialmente “drogas”.
·         Suponer que el dolor es parte del envejecimiento
.
Todas las circunstancias mencionadas disminuyen la competencia de los pacientes ancianos y esta incapacidad provoca temor e inseguridad.


Las causas más frecuentes de dolor en el anciano son las provocadas por el cáncer, daño musculoesquelético y problemas isquémicos por enfermedad vascular periférica. Mientras que la migraña, la cefalea tensional y la gastritis dejan de ser problemas conforme avanza la edad, la osteoartritis, la fractura de cadera y el herpes zóster se presenta  con más frecuencia en el paciente después de los 65 años.

martes, 8 de julio de 2014

Dolor en el paciente oncológico

El cáncer en México ocupa el segundo lugar como causa de muerte, siendo el más prevalente el cáncer cervicouterino. Aunque se desconoce la serie epidemiológica sobre incidencia del dolor por cáncer, aproximadamente el 50-80% de los pacientes con cáncer avanzado experimentan dolor durante el curso de su enfermedad, y la mayoría de estos pacientes no obtendrán un alivio satisfactorios. 


Los pacientes que recientemente se han diagnosticado y aquellos en estadios intermedios, presentan dolor moderado a severo en el 30-45% de los casos. En promedio, cerca del 75% de los pacientes con cáncer avanzado sufren dolor, y de estos, el 40-50% con intensidad moderada a severa, mientras el 25-30% muy severo.
El dolor es una experiencia emocional y sensorial desagradable asociada con daño tisular real o potencial y descrito en términos de ese daño.
La severidad y la prevalencia del dolor por cáncer que los pacientes experimentan depende de muchos factores, incluyendo el sitio y estadio clínico de la enfermedad y la localización de la metástasis, por lo tanto el dolor oncológico se clasifica en:
a.    Dolor asociado a invasión tumoral directa de huesos, nervios, vísceras o tejidos blandos y ocurre en 60-80% de los pacientes.
b.    Dolor asociado a la terapéutica oncológica.
c.    Dolor no relacionado al cáncer o a su terapia.
Existen diversos medios para obtener alivio, pero antes de iniciar el tratamiento siempre se le debe de dar una explicación directa al paciente sobre la causa del dolor.
Tratamiento antineoplásico: todos los pacientes con cáncer y dolor deben ser evaluados a fin de recibir el alivio etiológico de la terapia antineoplásica especifica. De acuerdo a la efectividad de esta terapia será la conducta total o parcial del uso de medicamentos o analgésicos.
Tratamiento de radioterapia (RT): es la modalidad terapéutica de mayor efectividad cuando se usa para el tratamiento del involucro directo del tumor en sitios específicos anatómicos. En general, la respuesta analgésica a RT será mejor si el tratamiento empieza tan pronto aparece el dolor, que cuando este se vuelve severo. Las indicaciones comunes de RT son: metástasis ósea, comprensión del cordón espinal epidural, metástasis hepáticas con distensión capsular dolorosa, ganglios retroperitoneales que causen comprensión nerviosa o de plexo y compresión/obstrucción tumoral de tejidos blandos.




jueves, 3 de julio de 2014

Dolor del miembro fantasma

DOLOR DE MIEMBRO FANTASMA
La amputación de un miembro del cuerpo o de sus raíces nerviosas, con frecuencia conlleva una sensación que se conoce como “fenómeno de miembro fantasma”. Algunas veces este problema es muy doloroso y de difícil tratamiento.


Esta sensación generalmente se inicia con una experiencia ilusoria en que se siente el miembro amputado, ya sea en forma aumentada o disminuida, y que suele ir acompañada de parestesias de duración variable, que en alguna ocasión son dolorosas.
El dolor fantasma aparece como una exageración cenestésica o discinética, puede ser persistente y desencadenado por un estímulo en algún “punto gatillo” proximal a la amputación o distal a esta.
Las consecuencias neurológicas de la amputación han sido reconocidas desde hace siglos y, sin embargo pocos expertos se han puesto de acuerdo en lo que atañe a la frecuencia y evolución de este fenómeno, ya que hay una gran discrepancia en los informes de la literatura médica con respecto a su presentación; se estima que ocurre en 5 y 10% de los pacientes, aunque hay reportes de que se observa en 78 a 100% de los casos.

El dolor es muy fuerte y se atribuye a varios mecanismos: factores periféricos, tales como neuromas o desbalance de aferencias en la medula espinal, lo que tiende a sugerir que el dolor fantasma constituye una reminiscencia de la sensación dolorosa existente antes de la amputación. Sin embargo, la evidencia clínica apunta al importante papel que desempeña el cerebro en el dolor de miembro fantasma.

Neuralgia del Trigemino

Neuralgia del trigémino
El trigémino es el principal nervio sensitivo de la cabeza (cara, dientes, boca, fosas nasales, senos paranasales, y gran parte del cuero cabelludo y de la duramadre), uno de los nervios motores de la masticación y el mayor de los pares craneales (V par craneal). Se llama trigémino por presentar tres ramas: oftálmica (V1), maxilar superior (V2) y maxilar inferior (V3), que dan la sensibilidad de casi toda la cara. La tercera rama lleva, además, fibras motoras para los músculos de la masticación.

La neuralgia del trigémino (NT) probablemente constituye uno de los síndromes dolorosos  más intensos conocidos. Se caracteriza por breves y lacerantes paroxismos de dolor facial que duran unos segundos, o uno a dos minutos. También llamada tic doloroso (tic douloureux), ya que suele acompañarse de un gesto involuntario de dolor. El paciente puede describirlo como una descarga eléctrica, un latigazo o un “piquete”. Puede resultar muy incapacitante, con una gran repercusión social, laboral, y llega a generar síndromes depresivos (antiguamente era causa de suicidio).
El dolor puede presentarse de forma espontánea, pero es característica (más de 50% de los casos) la presencia de puntos gatillo. Los estímulos pueden ser motores (masticar, hablar, comer, sonreír o bostezar) o sensitivos (estímulos táctiles o térmicos, en zona cutánea, gingival, labial).
La NT afecta a 4-5 de cada 100,000 habitantes cada año, algo más frecuente en mujeres que en hombres y puede iniciarse a cualquier edad. La mayoría de las formas idiopáticas se da en mayores de 50-60 años. En jóvenes, se sospecha patología demostrable o neuralgias secundarias a alguna patología de base. Se ha estimado en un 5% los enfermos con historia familiar de neuralgia del trigémino.

Los estudios epidemiológicos han demostrado como factores de riesgo la esclerosis múltiple y la hipertensión. 

miércoles, 2 de julio de 2014

DOLOR AGUDO VS DOLOR CRONICO

DOLOR AGUDO VS DOLOR CRÓNICO

Entre estos dos conceptos hay considerables diferencias. El dolor agudo puede ser considerado síntoma de una enfermedad y su duración suele ser limitada; es provocado por estimulación nociva, daño tisular o funcionamiento anormal de estructuras somáticas y tiene una función biológica muy importante: alertar sobre posibles inconvenientes y promover el reposo, así  como las posiciones antálgicas, a fin de favorecer el proceso de recuperación. Por su parte el dolor crónico es un problema que se desarrolla después del daño original y se manifiesta de manera constante (espontaneo) y por una respuesta anormal ante la aplicación de estímulos (actividad evocada), que resulta desproporcionada al considerar la intensidad del estímulo aplicado y que, en muchos casos, se extiende más allá de la recuperación aparente del tejido afectado. Bajo estas condiciones, el dolor crónico pierde la finalidad biológica de servir de alerta y en sí mismo se convierte en una enfermedad. 

Es muy importante hacer un diagnóstico diferencial entre los dos tipos de dolor para tratar, en forma adecuada, a los pacientes. Sin un diagnóstico correcto, el médico y el paciente pueden experimentar gran frustración, sin contar que hay un incremento exagerado en los costos, debido a un proceso de búsqueda aleatoria del analgésico ideal. La falta de entendimiento de cómo y porque persiste el dolor crónico, o porque resulta amplificado, evita que muchos pacientes reciban el nivel de cuidado  que necesitan y posterga la recuperación de su nivel de calidad de vida. Por consiguiente, es necesario estar preparado para identificar y saber cómo tratar ambas modalidades de dolor.